Mitos vs. Maquinas de problematizar la vida
Foto: Rodrigo Nunes, CC Attribution-Share Alike 2.0 Generic
No sé si la cosa es que yo estuviera “equivocado”. Creo que se trata más bien de que no había hecho un descubrimiento: la revelación de la potencia (común) del pensamiento. Ranciére lo llama “la buena nueva” y es, ciertamente, un acontecimiento que marca un corte, un antes y un después. Pensamos verdaderamente cuando nos enfrentamos de verdad a nuestros verdaderos problemas.
A falta de ese encuentro, creo que a mí me interesaban entonces sobre todo formas de “propaganda dulce”. La mitopoiesis era una especie de magia blanca que oponer a la magia negra del sistema (su red de imágenes y
discursos). Pero magia al final y al cabo, que aspiraba al hechizo y el encantamiento, es decir, que jugaba en el filo de la ingeniería social. No por casualidad entonces se trataba sobre todo de “crear movimiento”. La propaganda reúne, propone modelos y soluciones, sintetiza y simplifica, apuntala identidades.
Hoy sólo veo fuerza en el pensamiento, que no es una máquina de contra historias, sino una máquina de problematizar la vida. La propaganda es como una voz en off: no sale de ningún sitio particular(por mucho que hable de subjetividad). Es una palabra de pura exterioridad. Por eso mismo no es capaz de sacudir, de afectar. Sólo es creíble la palabra de quien piensa desde su propia vida, una vida que discurre siempre en muchos planos (no el sí-mismo recortado de la militancia). Esa es la palabra de la que uno puede verdaderamente responder, responsabilizarse.
La propaganda desea la hegemonía, compite. Por eso su palabra genera rechazo. Tras ella siempre hay una posición acumulando poder de representación. La palabra crítica, si quiere circular, ha de constituirse como lugar común, espacio vacío, infinitamente reapropiable, resignificable… Diez años después me asalta esta pregunta: ¿y si luchar no pasase por desproblematizar ni convencer? ¿Entonces?
Amador Fernández-Savater participó activamente de algunas iniciativas de la ‘ola global’, como Indymedia Madrid. Hoy el investiga nuevas formas de politización a partir de diferentes espacios. Un sitio donde se puede seguir su producción actual es su blog en el periódico Público: blogs.publico.es/fueradeluga